MODULO 3.Comunicación, información a la población y aspectos psicosociales
GESTIÓN
DE FALLECIDOS EN COVID19 EN LA COMUNIDAD DE MADRID
En
la ponencia, se detalló la gran complicación que supuso la gestión de los
fallecidos en casuística que tuvo el COVID19 en la comunidad de Madrid,
realizaré aquí un resumen de la problemática que se suscitó y las distintas soluciones
que se adoptaron:
Capacidad Logística
En la capital madrileña operan
cinco empresas, de las que solo una, SERVICIOS FUNERARIOS DE MADRID, es
pública.
Habitualmente
tardan una media de dos horas en acudir al domicilio para hacerse cargo de los
cadáveres.
La
capacidad logística y de instalaciones de SFM no son las de sus competidoras,
por lo que los tiempos de respuesta no son los mismos. Además, las familias
disponen de libertad a la hora de elegir el
lugar del entierro o incineración
Gestión de las morgues
Existió
una cierta descoordinación entre las autoridades
sanitarias y la Unidad Militar de Emergencias (UME), sobre todo en la gestión
de las morgues del Palacio de Hielo y la Ciudad de la Justicia, y de no contar
lo suficiente con la patronal de las empresas funerarias a la hora de diseñar
los servicios.
Otro
elemento que contribuyó a generar retrasos ha sido la falta de personal en los registros civiles,
carencia que ha hecho imposible durante algunos días que se resolvieran a
diario todos los expedientes administrativos abiertos por fallecimientos.
Medidas para el desbloqueo de las morgues
La situación de saturación en Tanatorios y Morgues
obligó a que la Comunidad de Madrid y el Ministerio de
Defensa asumieran «la medida temporal y extraordinaria» de establecer
el Palacio de Hielo, como lugar para conservar los cadáveres de las víctimas,
porque «cumple las condiciones necesarias para dicha función».
La medida fue adoptada con doble finalidad: para
«mitigar el dolor de los familiares» y «la situación que se registra en los
hospitales madrileños».
El traslado de cadáveres que permanecerán allí durante
«unos días, debido a la situación de colapso en la que se encuentran los
crematorios. Los cuerpos se ubicaron sobre «una superficie técnica de
material sintético de unos 2-3 centímetros de espesor», que se instaló
sobre la pista de hielo, para evitar el contacto del cadáver con el mismo.
Además, en el propio Palacio de Hielo, se
ubicaría el almacén de los féretros «debidamente identificados con el nombre
del fallecido» para evitar confusiones y cambios de cuerpos. «
Como medida extraordinaria el Ayuntamiento de Madrid
también usó el depósito de cadáveres del cementerio de la Almudena para
trasladar allí a las víctimas mortales a la espera de ser enterradas o
incineradas ya que el recinto dispone de cámaras frigoríficas para almacenar 70
cuerpos.
En resumen, ante el evidente colapso de los servicios
funerarios de la Comunidad de Madrid, no sólo por su mala gestión burocrática,
si no por la evidente falta de medios, lógicos ante una situación del todo
imprevista, se optó por grandes espacios refrigerados que, cumplieran una doble
función
1. Retrasar la descomposición de los cadáveres
2. Permitir dilatar el tiempo
necesario para la gestión correcta administrativa de los mismos



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